Una disonancia cognitiva es una desarmonía interna debido a pensamientos, creencias y emociones que entran en conflicto.

Este blog es una recopilación de mis entradas de diario del máster. No pretende describir las materias ni dar información sobre los contenidos o los procesos, sino simplemente reflejar los pensamientos que acuden a mi mente y que a veces pueden producir ciertas disonancias que espero que me sirvan para crecer como profesional y como persona.

Si no se entiende lo que escribo, da igual. Muchas veces no me entiendo ni yo.
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sábado, 26 de octubre de 2013

Nos hemos desnudado

Hoy las clases de Encarna y Ángel han tenido algo en común: nos hemos desnudado. Y todos delante de todos. Hemos confesado, después de reflexionar sobre nosotros mismos, cuáles consideramos que son nuestras fuerzas y potenciales y cómo nos vemos. Hasta algunos se atrevieron a mostrar sus debilidades, algo loable por cierto.
Esa fue mi sensación al compartir estas cosas. Hablábamos todos en confianza, pero pisando un poco sobre terreno resbaladizo. Vaya risas que nos echamos en ambas sesiones.
¿Qué te gusta hacer? Me quito la chaqueta. Metafóricamente hablando.
¿Qué crees que haces mejor? Bueno, esto son los pantalones. Todavía me siento vestida.
¿Si pudieses enseñar algo (enseñar para aprender)? ¿qué enseñarías? Aquí me quito la camiseta.
Nos hemos quedado en ropa interior.
Ahora viene lo bueno, lo que Ángel nos propone definir. También teníamos que dar un ejemplo:
¿Qué sientes como público? Me quito la parte de arriba (los chicos no sé yo por dónde irán). Y sigo hablando metafóricamente. Conste.
¿Qué sientes como privado? Me quito la parte de abajo.
¿Qué sientes como íntimo? ¿…? ¿Y ahora qué me quito?
Yo no sé los demás, pero ha pasado por mi cabeza algún secreto inconfesable.
Y si no, que tire la primera piedra quien al pensar en algo íntimo, no haya pensado en algo probablemente inconfesable.
Luego nos centramos en lo público como esfera que regula las reglas del juego y la conquista del hombre en la historia para conseguir el espacio íntimo y privado. Y las posteriores consecuencias. Pero esa es otra historia.
Realmente nos estamos desnudando como docentes para vestirnos con un traje nuevo.

martes, 22 de octubre de 2013

¿Podría ser de otra manera?

Con esta frase resumiría nuestra sesión del viernes con Mª José y Encarna. Hablamos sobre las propuestas de los dos últimos cuadernillos referidos al EEES, nos expusieron el proceso de implantación de los “cambios” conceptuales y reales desde su departamento en su práctica docente universitaria, hablamos sobre el módulo de prácticas y terminamos con una sesión de introducción sobre la plataforma Mahara.
Todo esto me impregnaba de nuevo la sensación de que este máster está siendo predicado con el ejemplo. Hoy por parte de Mª José y Encarna. Decir también de nuevo que es un placer tener a dos docentes a la vez en clase. Nunca en mis años de facu se dio esa circunstancia.
En este máster, parafraseando a un buen amigo mío, me siento como una nativa primitiva de una isla perdida a quien le enseñan por primera vez un espejo.
Y a lo del espejo se le podría añadir además el sentido metafórico de la propia introspección y análisis personal.
¿Podría ser todo de otra manera?
Podría.
Yo sí tengo ganas. He de convencerme de que se puede. Por ahora no va mal la cosa.
Aunque ahora viene el “pero”: ¿Todavía estamos con el “aprender a aprender”, con el “enseñar a aprender?” esas manidas frases las llevo escuchando desde que entró la LOGSE ¿No se nos ha metido en la cabeza todavía? Mira que somos duros de mollera.
O no. Quizás el concepto de “aprender” y el concepto “enseñar”  ya no son los mismos dentro de esa misma frase. “Aprender” y “enseñar” hace 20 años no necesitaban de los mecanismos y las prácticas que requieren las necesidades reales actuales.
A ver si entre todos conseguimos hacer realizable “esa otra manera”.
¿Podría ser?
Podría.