Una disonancia cognitiva es una desarmonía interna debido a pensamientos, creencias y emociones que entran en conflicto.

Este blog es una recopilación de mis entradas de diario del máster. No pretende describir las materias ni dar información sobre los contenidos o los procesos, sino simplemente reflejar los pensamientos que acuden a mi mente y que a veces pueden producir ciertas disonancias que espero que me sirvan para crecer como profesional y como persona.

Si no se entiende lo que escribo, da igual. Muchas veces no me entiendo ni yo.
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jueves, 27 de febrero de 2014

#Operación Palace #Naturaleza y sentido de la innovación educativa @Ángel I. Pérez Gómez

En el experimento mediático que supuso el programa de Jordi Évole "Operación Palace", que ha revolucionado a medio país por no decir a todo convirtiéndose en trending topic mundial, y motivo de aplausos y críticas a partes iguales, no he podido evitar encontrar pequeñas muestras, algunos argumentos, y constataciones diversas -a mi parecer- de mucho de lo que Ángel nos propone, describe, critica y analiza en su módulo de Naturaleza y Sentido de la Innovación Educativa.
Dicho experimento mediático conocido ya por la gran mayoría trataba sobre un falso documental sobre lo que ocurrió la fatídica noche del 23-F, la noche del intento de golpe de Estado. En la filmación de este documental se prestaron a participar personajes de gran calado político y social, y que vivieron en primera persona aquel momento decisivo de la Historia de España.
Me ha impresionado la repercusión que ha tenido en toda clase de ámbitos, colándose, incluso, en el debate sobre el estado de la Nación.
Todo este revuelo me ha llevado a algunas reflexiones: ¿Qué tipo de alfabetización mediática poseemos en esta era del reinado de lo audiovisual? ¿Por qué algunos espectadores intuían el fake desde los inicios y otros se lo tragaron a pies juntillas hasta el último minuto? ¿Por qué ha suscitado tantas alabanzas y críticas? ¿Qué recuerdos y emociones y con qué fuerza fueron evocadas por esta manipulada versión de los hechos? ¿Por qué ha habido reacciones tan fuertes? ¿En qué lugar permanece la visión crítica del fenómeno? ¿Cuántos detectaron los fragmentos y pistas que iba dejando el documental para reunir las piezas y llevar a la intuición de que no era real? ¿Qué significa que algunos sean capaces de “distanciarse” y verlo como una  “alegría televisiva” como mencionó Gabilondo, y otros como Alfonso Guerra lo hayan considerado como una tomadura de pelo comparando a Évole con Goebbels, ministro de propaganda nazi? ¿Qué bagaje personal, social, profesional…, se necesita para comprender esta arriesgada propuesta? ¿Cuántos acudieron a las redes sociales en plena emisión para conocer e intercambiar opiniones con otros y llegar a sus propias conclusiones?
Y ahora visto desde el otro lado ¿Cuáles fueron los motivos para realizar un programa de estas características? ¿Fueron conscientes de la envergadura de su repercusión? ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones? Porque se pueden hacer diversidad de lecturas desde un extremo al otro del continuo que enlaza desde las teorías conspiratorias más inverosímiles hasta las intenciones de apelar al subconsciente hacia una continuidad del sistema institucionalizado.
Jordi Évole explica: “En el momento que vivimos, con el tsunami de información que nos cae cada día encima, hay que decirle al espectador que debemos mirarlo todo con distancia, contrastar, buscar otras opiniones.... […] Si después de ver el programa hay quien considera que se debe ser más exigente con la información que recibe, doy por bien empleado este experimento”.
Para finalizar, hubo un debate donde además, se me hace flagrante una frase que me encanta: “La habilidad para aprender lo que necesitaremos mañana es más importante que lo que hoy conocemos”. En el debate posterior al documental se menciona que estamos sumergidos en una crisis que toca prácticamente todas las entidades y estamentos sociales (yo incluyo la educativa). Que el traje al que estamos acostumbrados se nos está cayendo a pedazos, y que parece ser necesario darnos cuenta de que todo aquello que veíamos con normalidad ya no nos sirve. Que estamos en cierto modo perdidos y necesitamos un proyecto común al que dirigirnos. Es decir, necesitamos saber qué queremos, qué vamos a necesitar y cómo lo vamos a hacer. Probablemente de esta manera sea más fácil llevar el barco por buen rumbo.
¿Operación Palace en Naturaleza y Sentido de la Innovación Educativa? Pues claro, cómo iba a obviarlo si el libro de referencia se llama “Educarse en la era digital”. Es un material estupendo recién calentito sacado del horno de la era digital donde lo audiovisual, la manipulación mediática, la crítica, la reflexión, el análisis, el impacto social, las nuevas tecnologías, el bagaje cultural, el tratamiento de la información, las redes sociales, etc., no pueden estar al margen de la Educación.
Por cierto, le doy el Óscar al mejor actor a Federico Mayor Zaragoza.

lunes, 6 de enero de 2014

Alumnos cautivos

He pasado un kit-kat navideño genial. He aprovechado para reunirme con personas a las que no suelo ver con asiduidad y lo he pasado estupendamente.
Si por un lado he tenido la sensación de no haber aprovechado el tiempo para adelantar trabajo -siempre hay tareas que hacer y más ahora con el máster-, por otro lado la percepción ha sido completamente opuesta pues he procurado no perder ninguna oportunidad para mantenerme en contacto con personas a quienes aprecio. Como me dijo una vez mi compañera de la EOI, Patricia, he estado celebrando estas fiestas como si se acabase el mundo. A fin de cuentas, el tiempo que pasas con tus seres queridos y las personas que aprecias son la clase de cosas que recordarás el resto de tu vida y por las que te recordarán a ti. Y si ese tiempo lo creas a base de buenos momentos, mejor que mejor.
Total, el otro día estuve con mi amigo Miguel de Granada, junto con Alberto y Jesús, y tuvimos un breve pero intenso encuentro donde nos dio tiempo a platicar sobre la audiencia cautiva. Todo comenzó con una mención a los llamados clientes cautivos, aquellos que como su propio nombre indica no tienen otra opción o elección y acaban irremediablemente siendo fieles consumidores de un producto o marca determinada. Unos son prisioneros a la fuerza como aquél que no tiene otra cosa para elegir y otros prisioneros voluntarios como el que elige siempre lo mismo, pero ambos son prisioneros al fin y al cabo.
Como algunos de la reunión teníamos relación con el mundo de la docencia, acabamos con la siguiente concatenaciónnegocio-cliente cautivo-audiencia cautiva-alumnos-sistema educativo. Y acabamos hablando de la motivación extrínseca más que de la intrínseca, claro.
Fíjate qué cosas, de la palabra cautivo surgió la idea de alumnado. ¿Son audiencia cautiva? ¿han de serlo por definición? ¿los docentes somos captores? ¿podrían no ser audiencia cautiva? ¿la motivación intrínseca es suficiente, sobre todo a edades tempranas? ¿es inherente la motivación extrínseca al fenómeno educativo? ¿qué papel tiene la innovación educativa sobre esta cuestión? Y otra vez la pregunta que se me repite continuamente: ¿En qué lugar nos situamos como docentes?
Tengo que quedar más con mis colegas granaínos. Anda que no nos echamos charlas buenas.


sábado, 26 de octubre de 2013

Mi suegra y el Dr. Ángel I. Pérez Gómez

En una terraza junto al mar, con una agradable brisa y bajo los rayos del sol, tuve una charla con mi suegra. Era una de estas reuniones familiares de fin de semana.
Mi suegra, nacida en la posguerra, fue costurera y después ama de casa. Es una bella persona, agradable, amigable, con buena conversación, ávida lectora, siempre con ganas de aprender y con la experiencia que le confiere tener ya cierta edad.
Pues bien, a Dios pongo por testigo (o a la singularidad del Big Bang, vaaale) de que hoy hablando con ella, me pareció que estaba en una de las clases de Ángel. Qué conversación más interesante sobre el pensamiento religioso y la educación, sobre los poderes fácticos, sobre cómo ciertos fenómenos tal como la adicción al poder, la fama o el ego tienen relación con los estímulos cerebrales, sobre la capacidad del ser humano de buscar su propio camino en relación con los demás y, lo que más me ha llegado, su conclusión final: El mundo no se cambia desde arriba. Se cambia desde abajo. Somos nosotros con nuestras pequeñas acciones quienes tenemos el poder de cambiar las cosas.
Todo con un léxico distinto pero con la misma carga semántica.
La asignatura de Ángel empieza con dos palabras: Naturaleza y sentido.
Mi suegra ha llegado a un estadio de la vida donde ya puede observar las cosas desde arriba. Desde fuera. Sin ambiciones, sin intereses creados, sin miedos, motivaciones materiales o creencias dogmáticas. Habla desde la sabiduría que le han conferido los años.
Si Ángel nos hace inducir ciertos conceptos en el máster, mi suegra los ha deducido con su propia experiencia.
No digo que los dos coincidan exactamente en lo mismo ni piensen igual. Ni mucho menos. Pero en cuanto a la naturaleza y el sentido de la vida, creo que ambos confluyen. Mi suegra me ha demostrado que hay una cierta lógica a la que el ser humano ha de tender si tiene como se diría coloquialmente dos dedos de frente y quiere que este mundo sea un lugar mejor para vivir

Nos hemos desnudado

Hoy las clases de Encarna y Ángel han tenido algo en común: nos hemos desnudado. Y todos delante de todos. Hemos confesado, después de reflexionar sobre nosotros mismos, cuáles consideramos que son nuestras fuerzas y potenciales y cómo nos vemos. Hasta algunos se atrevieron a mostrar sus debilidades, algo loable por cierto.
Esa fue mi sensación al compartir estas cosas. Hablábamos todos en confianza, pero pisando un poco sobre terreno resbaladizo. Vaya risas que nos echamos en ambas sesiones.
¿Qué te gusta hacer? Me quito la chaqueta. Metafóricamente hablando.
¿Qué crees que haces mejor? Bueno, esto son los pantalones. Todavía me siento vestida.
¿Si pudieses enseñar algo (enseñar para aprender)? ¿qué enseñarías? Aquí me quito la camiseta.
Nos hemos quedado en ropa interior.
Ahora viene lo bueno, lo que Ángel nos propone definir. También teníamos que dar un ejemplo:
¿Qué sientes como público? Me quito la parte de arriba (los chicos no sé yo por dónde irán). Y sigo hablando metafóricamente. Conste.
¿Qué sientes como privado? Me quito la parte de abajo.
¿Qué sientes como íntimo? ¿…? ¿Y ahora qué me quito?
Yo no sé los demás, pero ha pasado por mi cabeza algún secreto inconfesable.
Y si no, que tire la primera piedra quien al pensar en algo íntimo, no haya pensado en algo probablemente inconfesable.
Luego nos centramos en lo público como esfera que regula las reglas del juego y la conquista del hombre en la historia para conseguir el espacio íntimo y privado. Y las posteriores consecuencias. Pero esa es otra historia.
Realmente nos estamos desnudando como docentes para vestirnos con un traje nuevo.

¿Seré competente?

Si Miguel y Kiko me hacían sentir murciélagos en el estómago, Ángel tiene el poder de colocármelos dentro del cráneo, que no sé si es peor, porque hay menos hueco.
Me ha pasado en todas sus clases hasta ahora, creer una cosa, y hacerme dudar de lo que pensaba.
Hoy amplié mi concepto de competencias. Y eso que solo hemos visto una de las tres definiciones alternativas de Ángel a las de DeSeCo. Hemos desgranado cada frase, sus palabras y sus definiciones diría que hasta niveles que ni el CERN con las partículas subatómicas.
Y lo hemos hecho hoy con las competencias hasta el punto de que he dudado si realmente soy competente. Competente en el sentido de competencias, entiéndase. Por un momento veía la personalidad elegida como el límite de una función y la competencia su asíntota.
Porque claro, si consideramos la educación como una construcción enriquecedora del propio proyecto vital, para mí, es una tendencia al infinito.
Por eso mi comentario para Ángel sobre mis problemas con los límites.
Y por eso el título de mi entrada ¿tengo alcanzadas competencias como educadora? Desde el punto de vista de una función continua, sí. Porque ciertos conocimientos, habilidades, actitudes, valores y emociones tengo. Pero cuando me voy acercando a la asíntota, no. Porque siempre puedo mejorar

martes, 22 de octubre de 2013

De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes)

Cómo me gustan los latinajos. Bueno, esto no es un latinajo. Es el título de la obra de Copérnico, uno de los padres de la revolución científica del Renacimiento, donde afirmaba que no era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra sino la Tierra la que giraba alrededor del Sol. En gran desafío al dogma geocentrista imperante.
¿Y por qué nombro esta obra? Porque, como se contempla en una de las diversas guías que hoy hemos analizado en clase con Mª José, parece ser que con el EEES (Espacio europeo de educación superior) se pretende cambiar el sentido pedagógico de la enseñanza universitaria en el ámbito europeo y cambiar el dogmatismo imperante del “enseñanzacentrismo” hacia uno totalmente opuesto: el “aprendizajecentrismo”. Otra revolución Copernicana. Y perdón por los palabros, es que siento que le pegan al contexto.
Total, que hemos hecho algunos grupos una exposición resumida de las guías propuestas en el módulo de Procesos y ha quedado bastante clara la concepción pedagógica del Plan Bolonia, al menos desde la visión de los autores de las guías (Ángel, Encarnación, Miguel y Mª José, docentes en nuestro máster).
Todos estuvimos de acuerdo con la lógica de las propuestas y del texto, siempre susceptible a matices, críticas y mejoras. Y, curiosamente (o no tanto), también estuvimos de acuerdo con que “del dicho al hecho hay un trecho”. Uy, ¿de qué me sonará eso? Parece que esto es recurrente en mi diario. De hecho tuvimos un buen rato de debate sobre ello.
En fin, que solo me queda esperar con ilusión poder formar parte de la pandilla de los copernicanos y seamos capaces de demostrar con los hechos que la tierra gira alrededor del Sol y no el Sol alrededor de la Tierra. Y comprobar al final del máster, que en mi papel de alumna, me he sentido como el Sol.
Post data: recomiendo leer también sobre las críticas al Plan Bolonia que no han sido pocas aquí en España.

sábado, 19 de octubre de 2013

Probando la primera entrada: Dime lo que sabes y te diré lo que has aprendido

Con esta entrada hago mi estreno en el diario, que todavía no sé si será privado o no, si alguien lo lee o no, o siquiera si llegará a buen puerto, o no.
Pero bueno, como bichear es la mejor manera en que uno puede ir haciéndose con cualquier plataforma o aplicación digital, pues aquí estoy, bicheando.
¿Con qué me quedo hoy? Hemos visto muchas cosas pero me quedo con una:
Si bien, he tenido una buena trayectoria como estudiante, ejerzo mi profesión con vocación y orgullo y me considero hasta cierto punto preparada para mi trabajo; me he dado cuenta de que el devenir y la rutina diaria te hace que te plantees pocas veces preguntas "profundas" como las que se nos han planteado hoy y que se supone que debería de tener bien claro. 
Sí. Se supone que soy una profesional de la educación ¿no? Pues ea, me ha costado una barbaridad distinguir entre Instrucción, Socialización y Educación.
¿No había dado ya estos conceptos de forma ya bien aclarada durante la carrera?
Debe ser que hace tiempo que la terminé y no las he vuelto a utilizar. Porque si no, no me lo explico.
Espero que con esta clase de Ángel, ya no se me olvide. Aunque quién sabe cuándo volveré a reflexionar, utilizar y definir con precisión este puzzle semántico. Este año probablemente más de una vez.
Qué manera de romperme los esquemas y dejarme aturdida. Y yo que pensaba que lo tenía superado. He disfrutado bastante porque una no suele conversar sobre estos temas en los patios de colegio durante el recreo, pero ha sido casi un knock out a mi estima. Como excusa tonta diré que hace tiempo que una ya no piensa en estas cosas, sólo en papeles y papeles que nos pide el Inspector.
Dime lo que sabes y te diré qué has aprendido.
Ya ves. Me queda todo lo habido y por haber.